MI GRAN EXPERIENCIA
Yo me llamo Carla, ahora tengo 45 años, les contaré algo
que marcó mi vida desde los 7 hasta los 25 años, así que quise compartirlo con
ustedes:
Cuando yo estaba en primer grado, como vivía en África la
educación era muy escasa, los profesores apenas sabían leer y escribir. El 28
de febrero, justo el día de mi
cumpleaños, en el colegio nos leyeron un cuento acerca de la tumba de
Tutankhamon, y decía que en esa tumba había un gran tesoro escondido, en el
piso más alto donde estaba la tumba, yo emocionada por las maravillas de
tesoros que contaban, llegué a mi casa contándole a mi familia aquel cuento. En
la noche, cuando ya estaba acostada, se me ocurrió una gran idea, decidí ir a
buscar la gran tumba, como me habían dicho que estaba en lo más alto de la
pirámide, me percaté, y me llevé una escalera, que no pesaba mucho y una
botellita de agua. Y emprendí mi búsqueda. Cuando ya estaba cayendo la noche
volvía a mi casa desanimada porque no había encontrado nada más, no me rendí y
desde ese día, sin falta, después de llegar del colegio, Esto lo hice durante
18 años, hasta el día de mi cumpleaños 25, ese día decidí irme, para dormir en
el desierto hasta encontrar la tumba, me preparé y empecé mi caminata, sentía
el sol que me quemaba la piel, había kilómetros y kilómetros de arena, tuve que
enfrentar muchas tormentas de arena y más. Cuando después de dos meses vi una
montaña de arena de la cual sobresalía un pico puntiagudo, en ese momento
aceleré un poco el paso y cada vez más, hasta llegar a correr, luego contemplé
frente a mis ojos una gran pirámide, al principio me sentía algo nerviosa, pero
me llené de valentía y entré. Al entrar vi todo oscuro, pero cada vez que
entraba más, más luz veía. Al llegar al centro de la pirámide un montón de
trampas se me venían encima, hasta que cuando ya estaba decidida a salir, me
tropecé con un cofre y al abrirlo encontré muchísimos objetos de oro, pero en
el fondo del cofre había una nota que decía:
"No tocar o sufrirás las consecuencias"
Yo asustada por lo que había leído, decidí salir de la
pirámide, y al llegar a mi casa le conté a mi familia lo que había visto y
aunque nadie me creyó, yo sabía que todo eso era cierto. Hoy en día, todas las
noches sigo soñando y recordando lo que vi ese día tan especial.
Andrea Abate, 10 años
LAS VACACIONES EN 4 DÍAS
Un día una familia salió de vacaciones a la isla de
Margarita por 4 días.
Primer día: La familia fue a
una selva en una lancha, la niña vio algo brillante dentro de la selva y fue
con su tío a ver qué era y pensaron que era un diamante muy grande, pero cuando
llegaron allá se dieron cuenta de que era una bolsa y adentro tenía un cuadro
de una casa, pero la casa era muy extraña; así que decidieron averiguar más
sobre ese cuadro, pero tenían que irse porque ya era tarde.
Segundo día: Siguieron
averiguando más sobre ese cuadro y resulta que se acercaron mucho y se
difuminizaron, o sea, se metieron dentro del cuadro. Esa casa era muy peligrosa
y muy rara. Ellos tuvieron mucho miedo, y ellos trataron de buscar una manera
de salir de ahí.
Tercer día: Había amanecido
y todavía seguían atrapados ahí, entonces por fin encontraron una manera de
salir de esa casa. Para salir de ese cuadro tenían que entrar en una habitación
donde habían cuatro puertas y una de esas puertas los iba a sacar de ahí.
Cuarto día: Entonces los dos
tenían que tomar una decisión, para elegir la puerta correcta. Tenían que
decidir entre la puerta nº 1, Nº 2, Nº 3, Nº 4. Entonces la niña escogió la
puerta Nº 2 y la abrieron y sí salieron del cuadro. Cuadro llegaron a su casa
prometieron no decir nada de lo que les había pasado.
Daniela Morales, 13 años
TURISMO EN LA SELVA DE
VENEZUELA
Un día yo fui a la selva a hacer turismo, fue demasiado
divertido. Ese día me encontré muchas cosas, una de todas esas cosas fueron las
plantas extrañas y muy extrañas, árboles grandes. La montaña se veía desde
lejos, en fin, me pasó algo terrible.
Cuando estaba viendo la montaña me tropecé con una roca
medio grande y me caí fuerte, bueno, nada grave me pasó, sólo tuve un morado
grande, seguí caminando y me perdí en la selva y estaba oscureciendo, era
terrible lo que me había pasado. Y, ¿tú sabes cómo regresé? No, bueno, fue muy fácil,
con mi brújula que me guía al norte, donde estaban mis otros compañeros.
Stephany Pérez Bastidas, 8
años
DANIEL ALEJANDRO DELFÍN
Érase una vez, la historia de un niño soñador llamado
Daniel Alejandro Delfín, él soñaba con montar una ola perfecta, pero cuando los
peces y otras criaturas del mar dejaron de soñar, el mar perdía su magia.
Cuando decidió abandonar la tribu lo arrastró una ola y
no sabía dónde estaba, hizo una amiga que era una mantarraya. Que era una
mensajera del mar.
Luego el joven delfín fue a buscar su ola.
Después se quedó dormido, cuando despertó se encontró a
un calamar, se hizo su amigo. Pero para la pesadilla de Daniel los estaba
persiguiendo una barracuda gigante. Y empezó la persecución. Pero lograron
escapar.
Fueron donde Cerebro, un pulpo que les iba a decir cuándo
era el eclipse pero, tenían prisa, el pulpo no los dejaba salir y escapar.
Daniel pelió y le ganó a la barracuda, después llegó a su
destino, era la ola más grande del mundo.
Cuando la pasó, hizo un impactó en todos los peces del
mundo y desde ese entonces todos volvieron a soñar.
Daniel Alejandro Morales, 11 años
LAS MIL CAÍDAS
Johny se mudaba a la isla de Tenerife. Al salir del avión
se cayó cuando aterrizó y se metió un tortazo. Al salir del hospital se mejoró
y se compró una patineta 3000.
Pero no crean que se divirtió mucho. Déjenme darles un
consejo:
1. Patinen con casco y no
patinen en campos de rosas. Johny lo hizo y gracias a Dios tenía seguro médico.
2. Tampoco lo deberían intentar
en la calle, ni hablar de los carros, pero a veces las alcantarillas abiertas…
Descansó un rato, y fue a un lugar de patinar, pero la
lesión fue fea.
Ustedes dirían que dejó de patinar, pero no lo hizo y lo
sé al mirar la casa del señor Berry, el hueco en su ventana.
Ahora ya usa silla de ruedas, y no usa patineta, ya no es
el de antes, ya no hace sus acrobacias…bueno casi no las hace…
Sebastián Díaz, 11 años
EL HOGAR DE LA MALDICIÓN
Un día una tribu que vivía en Canaima le tocó mudarse a
otro lugar porque encontraron una mujer
muy rara muerta y al instante un hombre de la tribu dijo que era una maldición
y que tenían que irse de ese lugar de inmediato. Cayó al piso muerto. Como
todos se asustaron tomaron esa decisión de irse a otro lado. Después de tanto
caminar llegaron a un río y dijeron:
—Si cruzamos al otro lado no habrá maldición. Y así se
hizo, todo el mundo cruzó el río y prohibieron ir al otro lado, pues lo
llamaron Tenebroso.
Después de varios años ya casi nadie se acordaba de la
maldición. Hasta que un día en la noche, mientras todos estaban alrededor de
una hoguera, contando cuentos de terror, se oyó una voz que decía:
—Ayuda, ayuda, por favor ayúdenme ayúdenme. Todo el mundo
salió corriendo a ver quién era, pero cuando llegaron no había nadie.
Al regresar vieron una mujer sentada frente a la hoguera,
estaba toda mojada y temblando de frío, al darle una manta para que se secara
ella dijo:
—¿Por qué lo hicieron?.
Nadie sabía de qué hablaba, hasta que gritó y agarró una
jovencita y se la llevó al otro lado; esa noche nadie durmió pues se acordaron
de la maldición.
Al día siguiente escogieron a los hombres más valientes
para que fueran a buscar a la joven, si es que estaba viva. Los hombres fueron
y al anochecer no había encontrado nada de nada; al amanecer fueron a ver si
estaba en el viejo templo. Cuando llegaron la vieron tirada en el piso toda mal
herida, la agarraron y cuando se la iban a llevar apareció la mujer y dijo:
—Al venir aquí marcaron su muerte. Y se les abalanzó
encima. Todos salieron corriendo y al llegar a la orilla la cruzaron
rápidamente y pasaron; al llegar a la otra orilla dijo:
—De los 8 hombres que fuimos sólo he vuelto yo y la
chica. Después de curarla recogieron todo y partieron hacia otro lugar.
Luego de varias horas llegaron a otro río y esa misma
noche volvió a venir la mujer y esta vez mató a 2 niños, 5 hombres y 3 mujeres.
A la mañana siguiente se dieron cuenta que sólo habían 4 hombres, 3 mujeres y 5
niños. Por tercera vez volvieron a partir y encontraron una enorme cascada; a
la hora de dormir volvió a ser lo mismo con la mujer, al levantarse sólo
quedaban 1 mujer, 1 hombre y dos niños.
Después de mucho pensar, empezaron a subir la cascada, al
subirla, ya casi llegando a la cima, se cayó uno de los niñitos. Al llegar al
final empezaron a rezar, y de tanto rezar vieron que venía la mujer y empezaron
a correr hasta que ella les dijo:
—Paren, por favor. Ella les explicó todo de una manera
rápida, lo que le pasó y les dio las gracias, por haberla liberado con sus
rezos. Y subió al cielo en paz.
Entonces comenzaron de nuevo su vida los dos juntos y a
esa cascada la llamaron el Salto Ángel.
Sara Mendoza García, 11 años
ATLANTIS
Eran dos hermanos pescadores que vivían en un pequeño
barco llamado "San Antonio". El hermano mayor, Santiago, era un
hombre alto, fuerte, con cabello negro y cejas gruesas, él era una persona muy
amargada y mentiroso; en cambio su hermano Antonio era una persona de mediana
estatura, cabello castaño y ojos color marrón, él era una persona muy alegre y
honesto. Trabajaban en un gran río, que si te descuidas podías llegar a mar
abierto…
Estaba amaneciendo, Santiago y Antonio ya estaban listos
para ir a pescar. Era un día tranquilo, no había mucho ruido. Salieron a
pescar, pasaron horas sin conseguir nada, pero de repente la caña de pescar de
Antonio empieza a moverse y Antonio Dice:
—¡Atrapé uno!
—Te felicito, dijo sarcásticamente Santiago.
Antonio jala la caña de pescar y ve un hermoso pez de
varios colores, se quedó observándolo, y por sorpresa el pez le habló:
—Hola Antonio, soy Felipe y vengo a decirte que esta
noche habrá una gran tormenta, vas a tener que comerme, luego sabrás por qué.
Antonio dijo lo que le indicó el pez, lo cocinó en la
noche y se lo comieron él y su hermano Santiago. Ocurrió la tormenta, y los dos
hermanos estaban en sus habitaciones listos para dormir…
Antonio no lograba dormir, sentía que el barco se movía,
pero no le dio importancia, y al fin pudo dormir.
Era la mañana siguiente, y Santiago se levantó y salió de
su habitación, vio a los alrededores y no había nada más que agua. Santiago
llamó a su hermano:
—¡Antonio!
—¿Qué pasó hermano? —dijo Antonio.
—Como que ¿qué pasó?¿no ves dónde estamos? —dijo furioso
Santiago.
—¡No te preocupes en dónde estamos preocúpate por el
barco que se está hundiendo! —dijo Antonio.
Antonio corrió rápidamente a la cocina a ver qué podía
servir para tapar el agujero, y en los platos sucios de la noche anterior
decía:
Lanzence
al agua, no les pasará nada, es la única forma de salvarse.
—Santiago hay que lanzarnos al agua, es la única forma de
salvarnos —dijo Antonio.
—Estarás loco, yo no me voy a lanzar al agua, ¿y si nos
ahogamos? —dijo Santiago.
—No nos ahogaremos, ya verás —dijo Antonio.
Santiago confió en su hermano, y se lanzaron juntos al
agua, notaron que podían respirar bajo el agua.
Cuando llegaron al fondo vieron a la ciudad perdida de
Atlantis, y Antonio le dijo a Santiago:
—¡Viste!¡Estamos vivos!
Y vivieron felices con muchas otras personas en Atlantis.
Alejandra Briceño, 12 años







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