Este Lunes, 12 de agosto, inicié taller de cuento para pequeños y jóvenes lectores, entre 10 y 15 años en la Casa Arturo Uslar Pietri. En nuestro primer día de taller hicimos un ejercicio con recortes de titulares de prensa. Copio a continuación dos de los cuentos que ellos escribieron:
LA REUNIÓN CON JUAN MANUEL
LA REUNIÓN CON JUAN MANUEL
Había una vez, un muy rico empresario, con 25 años, que
compraba todo lo que veía. Vivía con su mayordomo y su hijo; su esposa lo
abandonó porque no era amable. Él le quitaba el dinero a los pobres y abusaba
de sus "amigos", les hacía hacer trabajos duros y largos y les pagaba
como un centavo. Era una mala persona.
Un día el presidente lo llamó para reunirse. El presumía
que el presidente lo había llamado para venderle el país. El hombre abusador se
llamaba Richarson. Fue a la reunión y el presidente Juan Manuel le dijo:
—Buenos días señor
Richarson.
—Buenos días, señor Presidente.
—Quería verte, tengo problemas con el país y quería
negociarlos contigo.
—Perfecto, dijo Richarson, traje mucho dinero.
—Qué bueno, con eso pagarás el dinero que robaste a los
pobres.
—¡NO! dijo Richarson y se fue.
Una semana después se repitió todo otra vez y otra y otra
y otra hasta que le dio el dinero a los pobres y todos (menos él) vivieron
felices.
Sebastián
EL CABALLO PHELIPS
Hace mucho tiempo, en el pueblo de Meicroft, que era
pequeño, tranquilo y lejano de cualquier parte…Allí vivían seres como trolls,
gigantes, enanos, sirenas, unicornios, etc.
Pero había uno de ellos que nadie lo quería, por no ser
un ser fantástico, era un caballo llamado Phelips. Todos los días se burlaban
de él. Phelips ya harto de esa situación, decide ir a visitar al brujo Walter.
El era un brujo con forma de araña combinado con pez.
Phelips al llegar a la casa del brujo, observa que es una
casa con mucha neblina y muy oscura. Al entrar la puerta chilló y había mucho
polvo. En ese momento el brujo Walter apareció por sorpresa y lo mandó a pasar.
Phelips le contó por qué había ido para allá. El brujo se levantó e hizo una
pócima que lo convertiría en ser mágico, pero el brujo antes de entregarle la
pócima le dijo:
—Recuerda, solo toma una gota por semana, durante dos
meses, puedes correr peligro si te pasas la dosis, puede ser adictiva.
Phelips estaba tan ilusionado que no le prestó atención
al brujo y se tomaba tres gotas por semana. Al pasar los dos meses el caballo
se había convertido en un ser fantástico, mitad hombre mitad caballo, pero él
no había notado que le estaban saliendo lunares rojos. Al año él ya estaba
cubierto de lunares y recordó lo que le había dicho el brujo y se arrepintió de
lo que había hecho.
Andrea Abate
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