miércoles, 14 de agosto de 2013

Pequeños lectores y escritores 1

Este Lunes, 12 de agosto, inicié taller de cuento para pequeños y jóvenes lectores, entre 10 y 15 años en la Casa Arturo Uslar Pietri. En nuestro primer día de taller hicimos un ejercicio con recortes de titulares de prensa. Copio a continuación dos de los cuentos que ellos escribieron:



LA REUNIÓN CON JUAN MANUEL

            Había una vez, un muy rico empresario, con 25 años, que compraba todo lo que veía. Vivía con su mayordomo y su hijo; su esposa lo abandonó porque no era amable. Él le quitaba el dinero a los pobres y abusaba de sus "amigos", les hacía hacer trabajos duros y largos y les pagaba como un centavo. Era una mala persona.
            Un día el presidente lo llamó para reunirse. El presumía que el presidente lo había llamado para venderle el país. El hombre abusador se llamaba Richarson. Fue a la reunión y el presidente Juan Manuel le dijo:
             —Buenos días señor Richarson.
            —Buenos días, señor Presidente.
            —Quería verte, tengo problemas con el país y quería negociarlos contigo.
            —Perfecto, dijo Richarson, traje mucho dinero.
            —Qué bueno, con eso pagarás el dinero que robaste a los pobres.
            —¡NO! dijo Richarson y se fue.
            Una semana después se repitió todo otra vez y otra y otra y otra hasta que le dio el dinero a los pobres y todos (menos él) vivieron felices.


Sebastián


EL CABALLO PHELIPS

            Hace mucho tiempo, en el pueblo de Meicroft, que era pequeño, tranquilo y lejano de cualquier parte…Allí vivían seres como trolls, gigantes, enanos, sirenas, unicornios, etc.
            Pero había uno de ellos que nadie lo quería, por no ser un ser fantástico, era un caballo llamado Phelips. Todos los días se burlaban de él. Phelips ya harto de esa situación, decide ir a visitar al brujo Walter. El era un brujo con forma de araña combinado con pez.
            Phelips al llegar a la casa del brujo, observa que es una casa con mucha neblina y muy oscura. Al entrar la puerta chilló y había mucho polvo. En ese momento el brujo Walter apareció por sorpresa y lo mandó a pasar. Phelips le contó por qué había ido para allá. El brujo se levantó e hizo una pócima que lo convertiría en ser mágico, pero el brujo antes de entregarle la pócima le dijo:
            —Recuerda, solo toma una gota por semana, durante dos meses, puedes correr peligro si te pasas la dosis, puede ser adictiva.
            Phelips estaba tan ilusionado que no le prestó atención al brujo y se tomaba tres gotas por semana. Al pasar los dos meses el caballo se había convertido en un ser fantástico, mitad hombre mitad caballo, pero él no había notado que le estaban saliendo lunares rojos. Al año él ya estaba cubierto de lunares y recordó lo que le había dicho el brujo y se arrepintió de lo que había hecho.


Andrea Abate

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