Usualmente hacía esto de día, no me gustaba deshacerme de los cuerpos contando tan solo con la luz de una linterna, era bastante incómodo y se me hacía más fácil trabajar al amanecer. Normalmente nadie pasaba por el bosque, por lo tanto, que descubrieran mis crímenes a plena luz del día no era algo que me preocupara, menos en estos momentos en los que me veía acompañado por tan solo la luna y mi linterna.
De repente, escuche un sonido peculiar, el cual era similar al de un animal de dos patas corriendo rápidamente. Pocas veces a lo largo de mi vida me he sentido aterrorizado, me atrevería a decir que tal vez nunca había sentido miedo, todo lo contrario, solía alimentarme de él. Pero si existiera un sentimiento entre el miedo y la curiosidad podría ser esa la perfecta descripción de mi situación actual. Súbitamente una figura espectral tomo posición en mi escena del crimen.
- Disculpa joven, no quise interrumpir su… jardinería pero creo que está en el lugar y el tiempo equivocado- dijo el pálido ente.
¿Jardinería? Era obvia la actividad que estaba llevando a cabo y su tono sarcástico era notable ¿Acaso me encontraba ante la presencia de un ser que tenía afición a mis mismas tendencias asesinas?
- Disculpe señor- me detuve un momento extrañado- ¿Es que usted no tiene miedo de mí?
- Hmjm ¿Por qué tendría miedo de un pobre humano como tú?
- Un individuo normal estaría aterrado.
- Exacto- dijo mientras mostraba una colmilluda sonrisa-.
- ¿Supone usted no ser humano?
- Efectivamente, no lo soy, por lo tanto debe ser usted el que me tenga miedo a mí- sonrió nuevamente.
Eso explicaría características específicas de aquel tipo. Siempre había disfrutado de un buen libro, por lo tanto mis conocimientos literarios me ayudaron a reconocer el origen de mi posible atacante.
- ¿Ahora qué? ¿Planea matarme?- pregunte sin temor.
- No lo denominaría matar, podríamos decir que me alimentare de tu vitalidad.
- Por mí está bien- reí- No sé si lo habrá notado, pero no le tengo miedo a la muerte, pero…- hice una pausa- y usted ¿Le tiene miedo a la muerte?
Supongo que mis palabras llegaron a afectarle debido a que su expresión pasó de ser retante a sentirse sorprendido.
- Caballero, fue un placer conocerlo, espero jamás volverlo a ver en el turno nocturno. Me limitaré a alimentarme de usted por el simple hecho de que, aunque sea humano, es clara su ausencia de humanidad.
La figura vampírica desapareció en las tinieblas y jamás lo volví a ver.
Gabriela Maruá Bastidas Reverón
