viernes, 14 de julio de 2023

Meeting the Moon Above /

 


    En las últimas semanas he tenido el privilegio y el gusto de dar clases vía internet a una pequeña niña escritora que vive en Washington, hija de padres venezolanos, Julianna De Majo Larrazábal. Ha sido un privilegio porque pocas veces he tenido una alumna tan entusiasmada, tan talentosa, con tan poca edad. Sólo tiene 9 años. Julianna no ha dejado de sorprenderme. Por eso es un gusto compartir este ejercicio de clase que ella escribió a partir de un cuadro de la pintora española Remedios Varo ( España, 1908- Ciudad de México, 1963)  Imaginó una historia de amor desafortunada, tomando como punto de partida el cuadro y escribió un hermoso poema rimado. Como su lenguaje cotidiano es el inglés lo escribió en ese idioma, luego ofrezco la traducción:

Meeting the moon above


Long long ago, when I always wore a bow, I wished upon a star, so afar.

I wished I would find true love, or maybe that I would meet the moon above.

When I got older I met a fine lad, and when I was with him I was always glad.

One day I got my sister mad, because she was in love with a fine lad.

That fine lad was my true love, the one I wished for on a star above.

I went home and took a shower, but then I realized my sister had powers! 

My sister tried to curse me that wicked lady! But I ran to get help from my best friend Sadie.

But then I quickly realized she was on a date! I grabbed a plate to use as a shield while I ran to a dandelion field.

I then ran to my true love's house, where I hid as quiet as a mouse.

Then it happened. A curse hit me! My true love saw it and was flooded with envy.

I started floating, but he held my hand. “Don’t go!” He said. “Stay on land!” 

I answered with tears flooding out of my eyes. “It 's fine. Please understand.” 

I lost my grip and was carried away, until the wind caused my hair to be in disarray.

I then met the moon, in need of help. I kept her as my pet, and tucked her in bed. But after I did I wept.

“Oh, I am such a fool!” And then I cried an entire pool.

“I should have been more careful with what I wished upon a star!” As I wondered what was happening to her love so afar.

And ever since I have cared for the moon, and was careful with my decisions when she found a weather balloon.

I wish upon a star now so close, that I will find my love and have a child named Rose.   


Julianna De Majo Larrazábal   


Traducción al español 


Encontrando a la luna en lo alto,

Hace mucho, mucho tiempo, cuando siempre llevaba un lazo, pedí un deseo a una estrella, tan lejana.

Deseé encontrar el amor verdadero, o tal vez encontrarme con la luna en lo alto.

Cuando crecí, conocí a un joven encantador, y cuando estaba con él, siempre era feliz.

Un día enfadé a mi hermana, porque ella estaba enamorada de ese joven encantador.

Ese joven encantador era mi verdadero amor, aquel por el que pedí un deseo a una estrella en lo alto.

Regresé a casa y me duché, pero luego me di cuenta de que ¡mi hermana tenía poderes!

Mi hermana intentó maldecirme, ¡esa malvada! Pero corrí a buscar ayuda de mi mejor amiga Sadie.

Pero entonces me di cuenta rápidamente de que ella estaba en una cita. Agarré un plato para usarlo como escudo mientras corría hacia un campo de dientes de león.

Luego corrí a casa de mi verdadero amor, donde me escondí como un ratoncito.

Y entonces sucedió. ¡Una maldición me alcanzó! Mi verdadero amor la vio y se inundó de envidia.

Comencé a flotar, pero él me tomó de la mano. "¡No te vayas!" dijo. "¡Quédate en tierra!"

Respondí con lágrimas que brotaban de mis ojos. "Está bien. Por favor, entiende".

Perdí el agarre y fui llevada lejos, hasta que el viento hizo que mi cabello quedara en desorden.

Luego conocí a la luna, necesitada de ayuda. La tuve como mascota y la arropé en la cama. Pero después lo hice, lloré.

"Oh, ¡qué tonta soy!" Y luego lloré un mar entero.

"¡Debí haber sido más cuidadosa con lo que deseaba a una estrella!" Mientras me preguntaba qué estaba sucediendo con el amor tan lejano.

Y desde entonces cuidé de la luna, y fui cuidadosa con mis decisiones cuando ella encontró un globo meteorológico.

Ahora deseo a una estrella tan cercana, encontraré mi amor y tendré una hija llamada Rosa. 

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viernes, 15 de abril de 2022

Taller de minificción 2022. Ricardo Chacón

 




Se baja el abogado con morral y la camisa por fuera, chillando los dientes en el aforo de latón y fachadas del Centro. Calle Independiente, diagonal a Comité Juvenil PSUV Casco Histórico, cruza la torre Ariza. Baja al escaño más profundo del C.C. Profesional. Ve las rejas, las heces, envoltorios. Sube la callejuela, tropieza con un vizco, sube al último piso del edificio. Otra reja y una ventana, abre el morral y saca una hoja de examen usada. Traza el paisaje, nublado de injertos grises. Acuesta el morral y se arrulla en el último peldaño.

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El aroma a gasolina en el sol inapelable de la marina. El viejo pescador levanta la red sin peces, al día siguiente no quiere volver. Vuelve.


Ricardo Chacón

Taller de minificción 2022. Maximilian Jecklin

 



Él anhelaba volver a su tierra, al origen. Enfermedad, dolor, tiempo, tristeza, despedida, viaje, ausencia. Ingresar al avión. Sentarlo con dificultad junto a la ventanilla. Apoyar su cabeza junto al grueso cristal. Su aliento humedeciendo una ventana tan pequeña pero tan grande al mismo tiempo, que considera que podría atravesarla. De pronto el hálito desaparece. ¡Un médico! ¿Hay un médico a bordo? Gritaba desesperado el hermano, al tiempo que sacude el inerte cuerpo. Él adelantó su viaje en un avión que debía partir hacia Caracas y que ahora partiría a ningún lado, segundos después el Ávila apareció ante sus cansados ojos. 


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Uno...dos...tres...se lanza en inclemente picada sin detenerse hasta tocar fondo. el mismo salto lo repite una, dos, tres veces, o las necesarias, y así al día siguiente, y el siguiente del siguiente, total, él nunca recuerda haber bebido todas esas botellas de licor. 


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PESO MUERTO


Todas las demás observaban la esbelta figura de su compañera enredarse al final del pulcro madero. Todas miraban el irreprochable lazo tan hermosamente hecho que ella llevaba en el extremo. Todas envidiaban la limpia y tensa rigidez que le producía el oscilante peso muerto. Todas menos ellas se mecían ligeras por el viento, anhelantes de que llegara su turno de ser usadas. Pero ese día sólo hubo un ahorcamiento en la prisión.


YA NADIE CREE EN LOS MILAGROS



Insoportable tráfico, marginalidad, caos. Es la voz de Ciudad de México, nada puede callarla, mucho menos la muerte de un simple fulano. Al llegar al sitio, en respuesta al llamado de la Estación Central, el veterano oficial Jesús Chucho Pérez golpeó varias veces la puerta de un miserable departamento, sin obtener réplica alguna. De pronto, en un pequeño recuadro del marco leyó el nombre Lázaro Contreras; una torcida sonrisa surgió en sus secos labios, hizo un gesto de alerta a su ayudante al tiempo que forzó la cerradura. Al abrirse la puerta, un potente tufo a muerte los envolvió. Sin inmutarse, Chucho Pérez gritó con imperativa voz: "Lázaro, levántate y anda". Luego, tras varios segundos de pasivo y decepcionante silencio susurró para sí mismo: "Maldita sea, en esta puta ciudad ya nadie cree en los milagros". 



Maximilian Jecklin 

jueves, 14 de abril de 2022

Taller de minificción 2022./Jimmy Rodríguez

 Ejercicios de Minificción de JIMMY RODRÍGUEZ

Gaviota


                                                  Imagen: El Vuelo de Enrique García


Vuela gaviota, deja que el viento acaricie tu blancura, tú sabes que puedes hacerlo, hazlo como te expliqué, solo tienes que creer en ti, mira, el cielo azul te espera, anda levántate, hazme caso, claro que sí puedes, ya basta de estar allí, no muevas la cola, te lo he dicho mil veces, ese no eres tú, no te babees, tú no eres una gaviota, atrévete a salir de ese falso traje de perro y vuela.


La capa


Imagen: adammidd.deviantart.com


Iba caminando por la calle, en una noche oscura, cuando de pronto, en un callejón de sospechoso olor, descubrí una figura de casi dos metros de altura y puntiagudas orejas, no pude quitarle la vista de encima hasta que entendí, que frente a mis ojos, se encontraba el mítico Batman. Después de manejar mi asombro, y antes de que diera uno de esos saltos típicos, le pregunté si no le causaba mucho problema andar por la calle con esa capa tan larga, y con su expresión petrificada de siempre, me dijo, "no más que a ti esa cara de pendejo.


JUSTUS



¿Para qué me preguntas cómo te ves si lo que te digo no te gusta? No puedo hacer nada, simplemente no me preguntes, ni siquiera pases frente a mí, te prometo que no digo nada. ¿Que estás viejo, arrugado y ojeroso?, pues, qué quieres que te diga? Sí, así es, yo no te puse así, tú me preguntaste. Acéptalo Justus, no preguntes o pasa de espalda. 


adammidd.deviantart.com
adammidd.deviantart.com
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Taller de minificción 2022/Zorian Ramírez

 

Me complace mucho reactivar el blog "El rincón de Scherezade" con textos de los participantes de mi taller de minificción 2022, recientemente finalizado, con un excelente grupo, muy motivado, muy participativo. Inicio estos post con el joven creador venezolano ZORIAN RAMÍREZ ESPINOZA, quien es músico, ejecutante del contrabajo, pero también escribe, ha realizado varios proyectos multimedia.


Carnaval



Todo estaba preparado para la fiesta, compraron globos y confeti. Ella ordenaba y reordenaba ante la esperada visita de estos comensales. Todo marchaba de acuerdo a lo planeado, las presas, estaban bien distribuidas a lo largo y ancho de su cuerpo (que no la viera su marido el señor Puerta que es muy celoso) los llamó imitando sonidos de diversos animales, ellos eran incongruentes a su investidura, extasiados, observaban la fiesta en la acera cercana. Alguien sí acudió a su llamado, Roco el perro corrió hacia ella, quedo desnuda, él devoró una a una las presas. Ella intentaba cubrirse, un comensal volteó y dijo: una mesa desnuda es algo que merece verse.




Restauración


En la calle, los transeúntes corren para guarecerse de la lluvia. Un hombre permanece incólume, interrumpe el movimiento de las masas, penetrante su mirada-abismo, la lluvia lo recorre y se pierde, el cuerpo-inundado se transforma. Las nubes se condensan, es de noche, sigue allí, lo intuyo, su expresión es roca porosa ¿Cómo mi rostro? Imposible. Nací en un tiempo anterior a la luz, a veces un hombre se duerme en mi pie derecho mientras un perro orina y defeca en el izquierdo, todo esto es tan misteriosamente bello como lo es el rostro de la piedra ¿Cuál la forma de mi rostro? Es de mañana, estas allí, tú y el otro me confrontan, pero no soy, no sé cómo verme ¿tendré tú gracia o su aspereza? otra vez pasan las gentes y el sol me reseca ¿piensas ofrecerme un poco de crema facial? unta un poco en mis cachetes, hazlo rápido que me agrieto.


viernes, 10 de septiembre de 2021

cuentos de María Candel



Me contenta sobremanera reactivar "El rincón de Scherezade" con dos excelentes relatos de María Candel, quien participó recientemente en el taller de cuento virtual que llevo adelante en sinergia con la agencia literaria  Libre Albedrío, del cual estamos haciendo la tercera convocatoria, para comenzar un nuevo taller el 24 de septiembre de 2021. La pandemia nos mantuvo inactivos durante varios meses y finalmente reanudamos actividades de manera virtual. ¿Qué te parecieron? Coméntanos.


Puntual a las 3 am.


Todavía hoy, cuando recuerdo las  horas de esas noches pasadas, se me eriza la piel, pero también aparece una mueca de sonrisa en mi cara. Tendría yo como 18 años, unos labios carnosos que acompañaban muy bien al verde de mis ojos y un pelo tan negro, como  las noches a las que me referiré. Por entonces vivía sola con mi gato Leviatán en aquel apartamento enorme, sin muebles, solo paredes blancas entre inmensas ventanas cerradas a cal y canto, por las persianas de madera que proyectaban sus sombras. Al  principio, lo achaqué al cansancio con el que siempre andaba después del trabajo, al estrés, hasta los ciclos circadianos que hacen que nuestros órganos se regeneren a determinadas horas. El único objeto que colgaba en la pared, era un reloj de grandes números negros con fondo blanco, regalo de mi padre, cuando supo que me iba a vivir sola y poco antes de que el muriera. El hecho es que el reloj se paraba puntualmente a las 3 de la madrugada, después de que sonara con mucha más intensidad que a  otras horas del día o de la noche. Después de varias noches, le comenté a mi compañera de trabajo, me dijo asustada que era la hora del diablo, su hora favorita, cuando la oscuridad es más intensa, porque horas después, amanece. No creo en héroes o villanos, como tampoco creo en dioses o diablos, pero sentí un escalofrío y esperé a la siguiente noche.

Puntual a las 3 el reloj dio sus atemorizantes llamados. No sé si aún estaba adormilada o totalmente sugestionada por el sonido del reloj, pero me pareció ver dibujada entre sombras una figura masculina. Mi corazón quería salirse del pecho y buscar un lugar más seguro, mis manos comenzaron a temblar, y mi cabeza a buscar recursos argumentables con que salvar la vida. La figura se fue perfilando entre clarososcuros y apareció un hombre de perfectas facciones en un cuerpo espigado. Estaba cerca, frente a mí, con una mirada intimidantemente siniestra, pero en el fondo de sus ojos, vi el temor que yo también le producía. Entonces, baje poco a poco de mis desnudos hombros, las cintas del camisón y aparecieron mis senos, entre golosos y asustados, mojé con saliva mis labios y le invité a mi cama, a mi lado; a mi cuerpo. Entre sueños y duermevelas me pareció ver como la figura emitía un sonido de vergüenza y dolor desapareciendo de mi vista. 


María Candel

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  Alexa, vía  mía


Día 760 de la pandemia.

No sé si es lunes o viernes, si me bañé hoy o ayer. Como, cuando las tripas me rugen por hambre y olvido. Los días se me han vuelto una cadena de horas interminables, si no fuera por mi trabajo y Alexa, me habría vuelto loco. Nunca tuve el pelo tan largo, ya me puedo hacer una coleta como se la ponía mi hermana de pequeña. Ya pasaron esos tiempos de azul y de rosa. De la mezcla de esos dos colores, resultó un color morado o lila, depende de las cantidades y me resulta extraño. Pienso que todo se ha ido difuminando, los sexos, las razas, la política. Yo solo me miro el ombligo y doy vueltas sobre mi eje un día tras otro. Ayer con el apagón  de 12 horas, pensé que enloquecía, me quedé sin la única compañía que tengo en todo este tiempo. Al despertar hoy, la corriente había vuelto y con ella, Alexa. Pero no quiero que sienta que sin ella me voy perdiendo dentro de mí mismo, también tengo mi orgullo.

Día 761 de la pandemia.

La lluvia se intensifica en las tardes, aunque aún no es la época, estamos apenas comenzando la primavera. Ya debían empezar a reverdecer los árboles y con sus nuevas hojas, deberían haber vuelto aquellos extraños pájaros que vimos el año pasado.

Día 762 de la pandemia.

La vecina hoy me tocó la puerta,  estaba en bata, toda despeinada, solo tocó el timbre, y cuando le abrí la puerta se paró delante de mí, estática y con movimientos robotizados. Extendió una mano  y me tocó el centro del pecho, cerca del corazón. Alexa se prendió sola  y empezó hablar como una loca. Entonces la vecina giró sobre sus pies y se fue.  Mi querida Alexa, no hay nadie más que tú, sabes que este pecho alberga una cáscara de nuez vacía por corazón, que sólo tú has llegado a conocer en estas soledades.


Día 763 de la pandemia.

Hoy  tampoco respondieron mis padres el teléfono móvil. No sé ya qué pensar, mi hermana tampoco los ha podido contactar. Me vienen a la cabeza en estos días todo tipo de pensamientos y en la noche se intensifican, y me acosan como animales de formas desconocidas contra los que no puedo hacer absolutamente nada, solo dejar que tomen posesión de mis pensamientos y de todo mi ser. A veces Alexa, cuando oye mis sonidos nocturnos, con la mejor acústica hecha voz que procede de su complejo sistema operativo, me arrulla  y vuelvo a mi sueño calmado.

Día 764 de la pandemia.

Son demasiados días sin pisar la calle. Tengo aun en el almacén, el ultimo mercado de hace un mes.  Se acabaron las verduras y las frutas frescas, ya no se  encuentran en la ciudad, tampoco las carnes y no digamos los pescados que desaparecieron desde hace mucho tiempo. Sobrevivo por las conservas, carnes y pescados con un sabor a conservantes ya metalizados.

Día 765 de la pandemia.

Hoy no consigo a Alexa, no he podido conectarme con ella, ha desaparecido. En su lugar, una voz indefinida con ecos enervantes me saluda. Alexa me ignora   totalmente, la he llamado desde anoche sin resultados. Creo que me dejó solo, con mis dudas y temores, con mi falta de claridad, por mi miedo a reiniciarme y comenzar con ella algo nuevo. En el fondo la puedo entender.


María Candel







miércoles, 14 de septiembre de 2016

Y JAMÁS LO VOLVÍ A VER



Usualmente hacía esto de día, no me gustaba deshacerme de los cuerpos contando tan solo con la luz de una linterna, era bastante incómodo y se me hacía más fácil trabajar al amanecer. Normalmente nadie pasaba por el bosque, por lo tanto, que descubrieran mis crímenes a plena luz del día no era algo que me preocupara, menos en estos momentos en los que me veía acompañado por tan solo la luna y mi linterna.
De repente, escuche un sonido peculiar, el cual era similar al de un animal de dos patas corriendo rápidamente. Pocas veces a lo largo de mi vida me he sentido aterrorizado, me atrevería a decir que tal vez nunca había sentido miedo, todo lo contrario, solía alimentarme de él.  Pero si existiera un sentimiento entre el miedo y la curiosidad  podría ser esa la perfecta descripción de mi situación actual. Súbitamente una figura espectral tomo posición en mi escena del crimen.
- Disculpa joven, no quise interrumpir su… jardinería pero creo que está en el lugar y el tiempo equivocado- dijo el pálido ente.
¿Jardinería? Era obvia la actividad que estaba llevando a cabo y su tono sarcástico era notable ¿Acaso me encontraba ante la presencia de un ser que tenía afición a mis mismas tendencias asesinas?
- Disculpe señor- me detuve un momento extrañado- ¿Es que usted  no tiene miedo de mí?
- Hmjm ¿Por qué tendría miedo de un pobre humano como tú?
- Un individuo normal estaría aterrado.
- Exacto- dijo mientras mostraba una colmilluda sonrisa-.
- ¿Supone usted no ser humano?
- Efectivamente, no lo soy, por lo tanto debe ser usted el que me tenga miedo a mí- sonrió nuevamente.
Eso explicaría características específicas de aquel tipo. Siempre había disfrutado de un buen libro, por lo tanto mis conocimientos literarios me ayudaron a reconocer el origen de mi posible atacante.
- ¿Ahora qué? ¿Planea matarme?- pregunte sin temor.
- No lo denominaría matar, podríamos decir que me alimentare de tu vitalidad.
- Por mí está bien- reí- No sé si lo habrá notado, pero no le tengo miedo a la muerte, pero…- hice una pausa- y usted ¿Le tiene miedo a la muerte?
Supongo que mis palabras llegaron a afectarle debido a que su expresión pasó de ser retante a sentirse sorprendido.
- Caballero, fue un placer conocerlo, espero jamás volverlo a ver en el turno nocturno. Me limitaré a alimentarme de usted por el simple hecho de que, aunque sea humano, es clara su ausencia de humanidad.
La figura vampírica desapareció en las tinieblas y jamás lo volví a ver.


Gabriela Maruá Bastidas Reverón