viernes, 15 de agosto de 2014

Déjate envolver sin obstáculos








DÉJATE ENVOLVER SIN OBSTÁCULOS

            Nina era una niña a la que le gustaba mucho tocar el piano, pero le aterraba tocar en público; y tenía un maestro que poco a poco la fue ayudando a superar su miedo. Él siempre le decía: no te compliques; déjate llevar por lo que sientes al tocar, y no pongas obstáculos en tu camino. Un día, Nina tenía un concierto donde debía tocar frente a muchas personas, y lo que le quitaba el pánico era recordar las palabras que le decía su maestro. Cuando llegó el momento de tocar, respiró profundo y empezó; y cuando terminó, lo único que escuchó fueron los aplausos del público. Fue el momento en que la felicidad tocó a su vida, y se sentía profundamente agradecida hacia su maestro, y él, sonriendo, le dijo: déjate llevar, déjate envolver sin obstáculos...

ANÉCDOTAS SOBRE EL METRO




            Eran las dos de la tarde cuando me monté en el metro, contra mi voluntad, porque debía ir a mi clase de literatura y mi madre se negó a llevarme en taxi. Algo que me pareció muy irónico fue que cuando logré entrar al metro, la voz del parlante dijo: Por favor, no empuje o atropelle a los pasajeros al entrar.  Y eso fue justo lo que todo el mundo hizo. Otro extraño suceso fue que había un señor que me parece que era evangélico o predicador porque en todo el viaje lo único que hizo fue caminar por todo el metro diciendo cosas sobre Dios y que los hombres van a destruir el mundo y todas esas locuras que la gente nunca entiende.  Bueno, en fin, esas son algunas de las razones por las que pienso que el metro es una perdición. Sin embargo, si quieres ir a algún lado rápidamente, el metro es tu única salvación. De todas formas, el metro nunca dejará de parecerme una especie de "manicomio" subterráneo.

Andreína Calmón, 13 años

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