viernes, 15 de agosto de 2014

Crónica en la cota mil






Eran las 7:00 de la mañana de un sábado, la cota mil estaba a rebosar de gente, unos descansando en algún puesto y otros trotando aislados de los demás. Pero un grupo algo peculiar, era un hombre posiblemente casado, paseaba a sus dos perros, uno muy hiperactivo y el otro más relajado; el más inquieto saltaba de un lado a otro y en uno de sus saltos paso al barandal y cayó por el precipicio. Todos los que estaban cerca se asomaron para ver si aún se encontraba con vida, el dueño y un joven fueron en su auxilio, gracias a Dios el animal no sufrió ningún daño.

María Laura Ramírez

No hay comentarios:

Publicar un comentario