miércoles, 13 de noviembre de 2013

Ocho canciones de amor para una muñeca de plástico (Nº 7) Slavko Zupcic

a Adriana Lugo Pérez

   1) Llegué a Barcelona en Marzo del año pasado a punto de cumplir 23 con la intención de asistir a la boda de María Gabriela.
   2) Cerca de la Residencia de Caballeros en que me alojé quedaba el Supermercado donde conocí a Susana M Supe inmediatamente que así se llamaba porque la caja en que venía decía su nombre en letras grandes de colores fosforescentes.
   3) Junto a las cajas, una Susana absolutamente inflada lucía erguida vestida completamente de negro.
   4) Inmediatamente me enamoré de ella. No por su estatura ni su boca entreabierta, sino por su parecido con una antigua novia del Colegio.
   5)  No dudé en compararla y la llevé desinflada en su caja a la Residencia. Allí la coloqué sobre la cama impecablemente tendida. Luego me senté sobre la mesa de noche y conecté a la boquilla la bomba que venía a su cuerpo amunuñado (sic).
    6) Cuando la hube inflado, le puse uno de los vestidos que mi hermana le había enviado como regalo a María Gabriela y que yo por casualidad había olvidado entregarle al llegar y me presenté:
    7) -Hola, soy Diego de la Vega. Tengo 23 años.
    8) Inmediatamente le tomé unas fotos. Primero vestida sentada sobre la mesa del comedor. Luego completamente desnuda en la cama.
    9) Le di de comer y beber hasta la media noche en que me fui al sofá. Fue entonces cuando pensé por primera vez que podía llevarla a la boda de María Gabriela la semana siguiente. no lo volví a pensar hasta el amanecer cuando, luego de levantarme, me duché largamente con Susana M en el baño del piso intentando no alterar por nada del mundo el olor a plástico de su piel.
   10) Al mediodía llamé a María Gabriela.
   11) -Conocí a una muchacha excepcional -le dije-. Voy a llevarla a tu boda.
   12) -¿Cómo se llama?
   13) -Susana M.
   14) -¿Te gusta mucho? Mira que yo quería presentarte a la hija de Eloísa.
   15) -Ya no hace falta -le respondí e inmediatamente fui a contarle todo a Susana M.
   16) Ella no se puso brava ni dijo nada y dejó que la besara por mucho tiempo.
   17) Cuando salí, a las tres de la tarde, tuve que evadir la mirada de las muchachas del Supermercado y, en la cola del Metro, me conseguí de frente con el papá de María Gabriela.
   18) -María me dijo que ya tenías novia en Barcelona.
   19) -Sí.
   20) -¿Cómo se llama?
   21) -Susana M
   22) -¿Será familia del ginecólogo londinense?
   23) -Creo que sobrina -le respondí un momento antes de despedirme aduciendo dolor de cabeza y regresé a la Residencia deseoso de sentarme en el sofá con Susana M.
   24) Quería que todo saliera impecable y el juramento de no salir a la calle bajo el hechizo de sus ojos y de su boca entreabierta no resultó en vano. Asimismo, ensayé distintos colores para sus uñas y labios hasta encontrar el turquesa y, el día de la boda, la vestí suavemente con otro de los vestidos de mi hermana, terminé de pintar sus uñas y salí a la zapatería para comprar medias y zapatillas.
   25) Lo conseguí todo y, cuando terminé, decidí llegar a la recepción primero que todo el mundo para poder sentarnos sin que la gente notara su inmovilidad.
   26) Así lo hicimos. Llamé un taxi y la bajé de mi brazo hasta sentarla en él.
   27) Puedo jurar que el taxista no notó nada. ni siquiera cuando le preguntó la hora a Susana y yo respondí por ella.
    28) Al bajarnos, el taxista se adelantó , para abrir la puerta del lado de Susana pero yo bajé con ella por el lado contrario.
    29) Me instalé directamente en la mesa central junto a los floreros.
    30) A los veinte minutos comenzaron a llegar los invitados. A los treinta ya todos estaban sentados a nuestro alrededor.
   31) Ninguno al parecer había notado nada extraño y yo me sentía muy bien. Había presentado a Susana como mi novia y nadie estaba molesto por su silencio.
    32) -Ella es una mujer muy reservada -dije de todas maneras para despejar cualquier posible duda.
    33) A nuestro lado se sentaron Eloísa y su hija. Eloísa a mi lado y Fabiana junto a Susana.
    34) No habíamos terminado el primer trago cuando vino María Gabriela a saludarnos.
    35) Diego, querido Diego. ¿Ella es Susana M., tu novia?¿Ya conociste a Fabiana?
    36) - Sí, sí.
    37) -¿Le caigo mal a tu novia?¿Por qué no dice nada?
    38) -Ella es así.
    39) María Gabriela se fue rápidamente, pero a los cinco minutos Fabiana intentaba conversar con Susana. Inmediatamente descubrí mi error. no le había puesto perfume a Susana y alguien podría detectar su olor a plástico.
    40) Nadie más adecuada que la mismísima Fabiana para hacerlo. Yo no había terminado de pensarlo cuando la muy perra llamó a su mamá para decirle lo que yo ya no necesitaba escuchar.
    41) -Huele a plástico, mamá. aquí huele a plástico.
    42) Deseé morir. Deseé con todas mis fuerzas morir, pero comprendí que debía retirarme con Susana sin tardanza alguna.
    43) Inicié la despedida de Eloísa y de su hija Fabiana, pero ésta, más rápida que yo y al parecer enamorada de mí, le gritó a Susana con voz airada.
    44) -Hueles a plástico, ¿sabes?
    45) Un insulto que no pude soportar.
    46) -Fabiana, te agradezco que no insultes a mi novia.
    47) Ella se rió y le dio un golpe en el hombro a Susana. Inmediatamente quedó enmudecida. Luego comenzó a gritar.
    48) -Es una muñeca. Es una muñeca. La novia de Diego de la Vega es una muñeca de plástico.
    49) Como todos se iban aglutinando a nuestro alrededor, yo decidí salir abandonando a Susana M.
    50) Cuando salía, escuché una explosión ligera, como de una bomba, y supuse que alguien la habría asesinado. No importaba. Susana era solamente una muñeca de plástico y yo podría comprarme otra antes de partir de Barcelona.
 
Slavko Zupcic
 
Tomado de: 583104: Pizzas Pizzas Pizzas. Caracas: Editorial Fundarte, 1995.
 
 

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